
Hay que terminar con la
inseguridad alimentaria
Humberto Campodónico
El mercado mundial de productos agrícolas
atraviesa una etapa de grandes cambios estructurales que ha causado una
fuerte alza de sus precios internacionales. Esto afecta, de manera
directa, a los países importadores netos de alimentos como el Perú (somos
de los pocos en la Región) y explica, en buena medida, las alzas de los
productos de primera necesidad.
Del 2000 al 2006 las importaciones totales de alimentos pasaron de US$ 458
a 880 millones. En el 2007 llegaríamos a US$ 1,027 millones, proyectando
las cifras del BCR de enero a mayo. Esto porque el precio del trigo ha
pasado de US$ 100/Tm en el 2000 a 216 a mayo del 2007. En el mismo periodo
el maíz ha pasado de US$ 72 a 125/Tm y la harina de soya de US$ 191 a 251/Tm.
El cambio estructural se debe, de un lado, al aumento de la demanda de
China e India y, de otro, al aumento del cultivo del maíz para producir
etanol. Dice el BCR: "además, la producción de soya de EEUU está siendo
afectada por la menor área de cultivo destinada a este grano (dado el
mayor uso para el cultivo del maíz asociado a la mayor demanda para
etanol), lo que ha incidido en la menor producción de harina de soya de
este país" (Nota de Estudios # 33, 16/7/07).
Tenemos, entonces, un problema de seguridad alimentaria. Pero para los
neoliberales este problema no existe pues "otros productos de exportación
proveerán las divisas para importar los alimentos que no producimos". ¿Y
si los pobres del Perú no pueden pagar esos altísimos precios? "Ese no es
mi problema", dicen los neoliberales.

Ese "no problema" tiene hoy al gobierno contra las cuerdas. ¿Cómo ha
respondido en el caso del trigo? Bajando los aranceles al trigo que
importan los molineros para hacer la harina. Pero ya los molineros han
dicho que eso no garantiza que baje el pan porque ese precio es libre.
También ha bajado el arancel de la harina de trigo para que los
panificadores la importen a menor costo. Pero, ojo, eso tampoco garantiza
que el pan baje de precio en los mercados.
¿Es que estas son medidas populistas? Por el contrario, la reducción de
aranceles es una medida librecambista. ¿Es que la reducción de aranceles
resuelve el problema? No. Lo puede aliviar, siempre y cuando no sigan
subiendo los precios internacionales. Pero si el alza sigue (y el cambio
estructural de los mercados así lo anuncia), los precios internos van a
seguir subiendo.
El problema de fondo es que el gobierno reacciona ante los problemas
cuando tiene el agua al cuello por la protesta social. No tiene un
programa agrario que promueva nuestra seguridad y soberanía alimentaria.
Todo se deja a los vaivenes del "libre mercado" (lo mismo con el precio
del petróleo y, también, de los fertilizantes, tema de un próximo
artículo). Para colmo, ahora se promueve que importantes áreas se destinen
a la caña de azúcar para producir etanol para exportación, lo que puede
disminuir los cultivos de panllevar. Y el TLC con productos agrícolas
subsidiados de EEUU va a agravar los problemas en la sierra Sur.
El gobierno debe dar un golpe de timón, poniendo en marcha de inmediato el
Centro de Planeamiento Estratégico para decirnos cómo vamos a avanzar en
el mediano plazo. Si eso no les gusta a los neoliberales que tiene en los
ministerios claves, entonces que se vayan. ¿Qué país seremos en el 2021
cuando cumplamos dos siglos de independencia formal? ¿Dejaremos de ser
grandes importadores netos de alimentos? ¿Vamos a cambiar, de verdad,
nuestra matriz agraria? ¿Vamos a cuidar nuestro gas para no tener una
crisis energética de proporciones? Nadie lo sabe. Ese es el verdadero
problema.
El autor es economista
peruano. Publicado el 20 de Julio de 2007 en "Cristal de Mira", columna en
La República (Lima). Se reproduce SoberaniaAlimentaria.com con fines
informativos y educativos.
. |